Juan Pablo Cafena Garfe
Si no te gusta viajar este libro no es para ti. Si no sueñas, este libro no te hará meditar. Si los barcos o el romance no son lo tuyo, este libro te será lejano y aburrido. Si respiras, sientes, amas y estás vivo, lee este libro lentamente y disfruta, para no olvidarlo. Navegar es el arte de no hacer nada excepto mirar el cielo, el mar, las olas, las noches estrelladas y sentir el viento y la sal en la cara. Hay Títulos que no tienen diploma. Títulos caros…pagados en esfuerzo y sudor. Financiados en soledad con golpes de agua y viento. Impresos en el alma. Títulos conquistados, por acción y por derecho. No llegan por la línea de sangre, se deja sangre por ellos. Podrá haber diez mil títulos o diplomas académicos. Yo me quedo con los dos míos. Marino en mar abierto y capitán del propio barco. Y una vez que eres marino, lo eres para siempre. El gusto por la sal no se lo lleva el viento. El mar, la brisa en el rostro y el vaivén del barco nos recuerda una y mil veces, porque somos marinos. Un marino nunca vive lo suficiente para perder el deseo de luchar contra el viento y las olas. Quienes una vez sentimos el mar glorioso e inmenso. Quienes alguna vez dormimos acunados por la rola mar adentro. Quienes alguna vez no supimos si volveríamos a puerto, porque la mar estaba muy gruesa y el viento arreciaba. Quienes alguna vez sentimos sol y sal en la cara. Quienes navegamos bajo la luna reflejada en el mar y bajo un cielo estrellado. Hay momentos que se tatúan sin tinta, un amanecer, una puesta del sol en el mar, una noche estrellada. Cada instante es único e irrepetible, esa es la esencia de los momentos, que se quedan tatuados en el alma sin tinta. Y cuando llevas el sol por dentro, no importa si llueve afuera.