María Chemes
Sugerente, delicada y precisa, la poesía de María Chemes instala ese vacío intraducible que permite decir un sentido poroso, donde habla la verdad de la poesía. Mezcla de “rubor y agua”, de “lava y seda”, de “armadura y escote”, la poeta conoce que el blanco de la piedra no está afuera, sino en su misma entraña, que es también la materialidad del discurso. El desdén, el amor, la soledad, el deseo, se despliegan sabiendo que los nombres no alcanzan, sin renunciar por eso al impulso potente: “que nombrar sea cierto”. En este libro ambiguo y luminoso, graciosamente ajeno a los lugares comunes, María Chemes roza esa felicidad extraña, ese “tajo que acuna”, como solo poesía puede hacerlo. 10